Conducir en Estados Unidos no representa el mismo nivel de riesgo en todos los estados. El tamaño de la población, las distancias recorridas, las velocidades habituales, el tipo de carreteras, la cantidad de vías rurales, el uso del cinturón, el alcohol, la disponibilidad de atención médica y hasta la geografía pueden modificar considerablemente la probabilidad de que un accidente termine siendo fatal.

Durante 2024 murieron 39,254 personas en accidentes de vehículos motorizados en Estados Unidos, equivalente a una tasa nacional de 11.5 muertes por cada 100,000 habitantes y 1.19 fallecimientos por cada 100 millones de millas recorridas. Sin embargo, esa media oculta diferencias enormes. Rhode Island registró apenas 4.7 muertes por cada 100,000 habitantes, mientras Mississippi llegó a 25.6, más de cinco veces esa tasa.

Para este artículo utilizamos principalmente la tasa de mortalidad por cada 100,000 habitantes porque permite comparar estados con poblaciones muy diferentes. No significa que todos los conductores de un estado sean más peligrosos que los de otro, sino que allí se registró una mayor mortalidad vial en relación con el tamaño de su población.

Mississippi: la tasa más alta de todo Estados Unidos

Mississippi encabeza claramente la clasificación. Durante 2024 murieron 753 personas en accidentes de tránsito, lo que representa 25.6 muertes por cada 100,000 habitantes. También registró la tasa más alta cuando se compara la mortalidad con las millas recorridas: 1.81 muertes por cada 100 millones de millas, frente a 1.19 a nivel nacional.

La diferencia es considerable. Mississippi no es el estado con mayor número absoluto de fallecidos —Texas y California superan ampliamente esa cifra por tener poblaciones mucho mayores—, pero proporcionalmente sus carreteras resultan mucho más letales. Además, aproximadamente el 67% de las muertes viales del estado ocurrieron en carreteras rurales, donde las velocidades suelen ser mayores y los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia pueden ser más largos.

Otro detalle interesante es que solo el 17% de las muertes de tránsito en Mississippi estuvieron vinculadas oficialmente con velocidad durante 2024, una proporción relativamente baja frente a otros estados. Esto demuestra que una alta mortalidad vial no siempre puede explicarse por un único comportamiento; el tipo de carretera, las distancias, el uso del cinturón, las condiciones del vehículo y otros factores también pueden tener un peso importante.

Arkansas: casi 20 muertes por cada 100,000 habitantes

Arkansas ocupa la segunda posición con una tasa de 19.5 muertes por cada 100,000 habitantes. En total, 603 personas perdieron la vida en accidentes durante 2024. Cuando se ajusta por millas recorridas, el estado registró 1.53 muertes por cada 100 millones de millas, también claramente por encima del promedio nacional.

El carácter rural de Arkansas ayuda a explicar parte del escenario. Muchas personas recorren grandes distancias por carreteras de dos carriles, donde un error puede tener consecuencias más severas que dentro de zonas urbanas con velocidades menores. Los adelantamientos, curvas, intersecciones sin protección y encuentros frontales representan riesgos distintos a los habituales en una autopista dividida.

La velocidad estuvo involucrada en aproximadamente 23% de las muertes de tránsito de Arkansas, por debajo de la media nacional del 29%. Esto refuerza nuevamente la idea de que las altas tasas del estado no pueden atribuirse exclusivamente a conductores que circulan demasiado rápido.

New Mexico: una combinación preocupante de mortalidad y carreteras largas

New Mexico aparece tercero con 19.2 muertes por cada 100,000 habitantes. El estado registró 409 fallecidos durante 2024 y una tasa de 1.43 por cada 100 millones de millas recorridas.

Las enormes distancias que separan comunidades y ciudades convierten al automóvil en algo prácticamente indispensable para numerosos residentes. Eso significa más exposición a carreteras abiertas, trayectos nocturnos y situaciones donde una emergencia puede ocurrir lejos de centros médicos importantes.

New Mexico también presenta una participación elevada de peatones dentro de su mortalidad vial: 90 peatones murieron durante 2024, equivalentes a aproximadamente el 22% de todas las muertes de tránsito del estado. Además, 36% de sus fallecimientos viales estuvieron relacionados con velocidad.

El alcohol también aparece como un factor importante. IIHS estima que alrededor del 32% de los conductores de vehículos de pasajeros fallecidos con resultados disponibles o estimados presentaban una concentración de alcohol en sangre de 0.08% o superior.

South Carolina: más de mil muertes en un solo año

South Carolina registró 1,038 muertes de tránsito durante 2024, equivalentes a una tasa de 18.9 por cada 100,000 habitantes. También presenta una de las tasas más altas respecto a millas recorridas: 1.67 fallecimientos por cada 100 millones de millas.

El estado tiene además una característica particular: el 38% de sus fallecidos eran ocupantes de automóviles, la proporción más alta del país dentro de esa categoría. Los ocupantes de pickups y SUV representaron otro 25%, mientras motociclistas y peatones aportaron 15% cada uno.

La velocidad estuvo involucrada en aproximadamente 38% de las muertes viales de South Carolina, claramente por encima del promedio nacional de 29%. Esto significa que más de uno de cada tres fallecimientos estuvo asociado a una conducción considerada demasiado rápida para el límite o para las condiciones existentes.

Alabama: las carreteras rurales pesan mucho

Alabama ocupa la quinta posición con 18.7 muertes por cada 100,000 habitantes. Durante 2024 fallecieron 962 personas y la tasa por distancia recorrida alcanzó 1.32 muertes por cada 100 millones de millas.

El carácter rural del estado aparece claramente en los datos: 59% de sus muertes de tránsito ocurrieron en carreteras rurales. Este tipo de vía suele combinar mayores velocidades, iluminación limitada, curvas y tiempos de respuesta de emergencia más largos que los encontrados dentro de grandes áreas metropolitanas.

Aproximadamente 29% de las muertes estuvieron relacionadas con velocidad, prácticamente la misma proporción observada en todo Estados Unidos. Además, 128 peatones y 127 motociclistas murieron durante el año, mostrando que el riesgo no afecta únicamente a ocupantes de automóviles.

Wyoming: pocos habitantes, pero una tasa muy elevada

Wyoming resulta especialmente interesante porque su número total de muertes es relativamente pequeño: 107 fallecidos durante 2024. Sin embargo, debido a su reducida población, esa cifra representa 18.2 muertes por cada 100,000 habitantes, suficiente para colocarlo entre los estados con mayor mortalidad proporcional del país.

El estado tiene enormes distancias, baja densidad poblacional y muchas carreteras donde los conductores recorren largos trayectos antes de llegar a una ciudad importante. El cansancio, clima cambiante, animales en la carretera y velocidades de autopista pueden convertirse en factores relevantes dentro de este tipo de entorno.

Curiosamente, la tasa de Wyoming por cada 100 millones de millas recorridas fue 1.10, ligeramente inferior al promedio nacional de 1.19. Eso demuestra por qué una clasificación puede cambiar dependiendo de cómo se mida. Wyoming tiene una tasa alta respecto a población, pero no necesariamente respecto a la distancia total que recorren sus residentes.

Montana: carreteras rurales y pickups dominan las estadísticas

Montana ocupa la siguiente posición con 18.1 muertes por cada 100,000 habitantes. El estado registró 206 fallecidos durante 2024 y una tasa de 1.49 por cada 100 millones de millas recorridas.

Uno de los datos más llamativos es que 79% de todas las muertes viales ocurrieron en carreteras rurales, una de las proporciones más altas del país. Solamente North Dakota, Maine y South Dakota registraron porcentajes similares o superiores.

Montana también tuvo la mayor proporción de muertes entre ocupantes de pickups y SUV: aproximadamente 47% de todos sus fallecimientos viales correspondieron a esos vehículos. Esto tiene sentido dentro de un estado donde pickups y SUV son especialmente populares debido a las condiciones rurales y climáticas.

La velocidad estuvo relacionada con alrededor del 43% de las muertes, muy por encima del promedio nacional. Esa combinación de carreteras rurales, distancias largas y velocidades elevadas ayuda a explicar por qué un estado con tan poca población termina registrando una tasa tan alta.

Tennessee: casi 1,200 personas fallecidas

Tennessee registró 1,197 muertes de tránsito durante 2024, equivalentes a 16.6 por cada 100,000 habitantes. Su tasa por millas recorridas fue 1.52 por cada 100 millones, una cifra notablemente superior al promedio estadounidense.

El estado combina grandes centros urbanos como Nashville y Memphis con enormes áreas rurales, creando dos entornos viales completamente diferentes. Aproximadamente 40% de sus muertes ocurrieron en carreteras rurales, mientras el resto se concentró en zonas urbanas. La combinación de autopistas interestatales, tráfico comercial y desplazamientos regionales produce una exposición vial significativa.

La velocidad estuvo relacionada con aproximadamente 19% de las muertes, una proporción relativamente baja frente a otros estados de esta lista. De nuevo, esto demuestra que una elevada mortalidad puede existir incluso cuando el exceso de velocidad no aparece oficialmente como el principal factor en la mayoría de los casos.

Louisiana: alta mortalidad y fuerte presencia de peatones

Louisiana aparece con una tasa de 16.4 muertes por cada 100,000 habitantes y 752 fallecidos durante 2024. Cuando se ajusta por distancia recorrida, registra 1.36 muertes por cada 100 millones de millas.

Dentro de esas cifras, los peatones tienen un peso particularmente importante. 159 peatones murieron durante el año, equivalentes a aproximadamente el 21% de toda la mortalidad vial del estado. También fallecieron 70 motociclistas y 43 ciclistas.

Los accidentes urbanos y la vulnerabilidad de peatones adquieren entonces una importancia especial en lugares como New Orleans y Baton Rouge. No resulta casualidad que Louisiana también aparezca frecuentemente en estudios sobre peligros para personas que caminan.

Arizona: elevada mortalidad y fuerte presencia de motociclistas y peatones

Arizona completa este grupo con una tasa de 16.2 muertes por cada 100,000 habitantes. Durante 2024 fallecieron 1,229 personas y la tasa por millas recorridas alcanzó 1.74 por cada 100 millones, la segunda más alta de esta lista después de Mississippi.

La composición de sus víctimas resulta especialmente preocupante. 250 peatones murieron durante 2024, equivalentes al 20% del total, mientras 219 motociclistas representaron otro 18%. En otras palabras, casi cuatro de cada diez víctimas no viajaban dentro de un automóvil convencional.

La velocidad estuvo relacionada con 446 muertes, aproximadamente 36% del total. Las amplias avenidas, largas distancias metropolitanas y carreteras abiertas del estado crean ambientes donde alcanzar velocidades elevadas resulta relativamente fácil.

Texas tiene más muertes, pero no la tasa más alta

Existe una diferencia fundamental entre número total y tasa.

Texas registró 4,160 muertes de tránsito en 2024, la cantidad más alta de cualquier estado. Sin embargo, debido a su población superior a 31 millones de habitantes, su tasa fue de 13.3 por cada 100,000 personas, bastante por debajo de Mississippi, Arkansas o New Mexico.

California ofrece un ejemplo todavía más claro. Registró 3,876 fallecidos, segunda cifra absoluta del país, pero su tasa poblacional fue solamente 9.8. Eso significa que observar únicamente el número de muertos puede dar una imagen equivocada del riesgo proporcional.

Para comparar correctamente estados de tamaños diferentes es necesario utilizar tasas por población o por millas recorridas.

Rhode Island y Massachusetts están en el extremo contrario

Mientras Mississippi alcanza 25.6 muertes por cada 100,000 habitantes, Rhode Island registra solamente 4.7. Massachusetts se encuentra muy cerca con 5.1, mientras New York alcanza 5.5.

Massachusetts también presenta la tasa más baja cuando se ajusta por millas recorridas: apenas 0.59 muertes por cada 100 millones de millas, aproximadamente un tercio de la registrada en Mississippi.

Estas diferencias pueden estar relacionadas con múltiples factores: velocidades, urbanización, leyes, uso de cinturón, infraestructura, transporte público, disponibilidad de atención médica y cantidad de conducción rural.

Por eso sería demasiado simplista concluir que una población determinada simplemente “conduce mejor”.

Las carreteras rurales continúan siendo especialmente peligrosas

Uno de los patrones más claros en las estadísticas de IIHS es la importancia de las carreteras rurales. A nivel nacional, aproximadamente 41% de todas las muertes de tránsito en 2024 ocurrieron en áreas rurales. Sin embargo, en algunos estados la proporción fue muchísimo mayor. North Dakota registró 81%, Maine y South Dakota 80%, Montana 79% y Mississippi 67%.

Las carreteras rurales presentan varios desafíos. Las velocidades suelen ser mayores, existen menos barreras físicas entre sentidos opuestos, puede haber animales sobre la vía y las distancias hasta hospitales o servicios de emergencia son mayores.

Una colisión idéntica puede tener resultados diferentes dependiendo de si ocurre a pocos minutos de un centro de trauma o en una carretera remota a una hora del hospital más cercano.

La velocidad explica una parte del problema, pero no todo

A nivel nacional, la velocidad estuvo involucrada en 29% de las muertes de tránsito de 2024. Sin embargo, existen diferencias enormes entre estados. Vermont alcanzó 54% y Alaska 50%, mientras Florida registró solamente 11% y Kentucky 13%.

Dentro de los estados con mayor mortalidad, Montana presentó 43%, South Carolina 38%, Arizona y New Mexico 36%, mientras Mississippi registró solamente 17%.

Esto demuestra que no existe un único factor responsable.

El tipo de carretera, alcohol, uso del cinturón, distracción, iluminación y tiempo de respuesta médica también pueden modificar las consecuencias de un accidente.

El alcohol continúa presente en demasiados accidentes graves

Los datos de IIHS muestran diferencias importantes en la proporción de conductores fallecidos con concentraciones elevadas de alcohol. Entre los estados de alta mortalidad aparecen cifras considerables en Alabama, Arizona, Louisiana y New Mexico, aunque la calidad del reporte de BAC varía entre jurisdicciones y algunas estimaciones tienen limitaciones.

Esto obliga a interpretar las comparaciones con prudencia. Un estado que realiza pruebas de alcohol de manera más consistente puede parecer peor estadísticamente que otro donde existe menor disponibilidad de resultados.

Sin embargo, a escala nacional el alcohol continúa siendo uno de los grandes factores asociados con accidentes fatales.

Los peatones y motociclistas cambian mucho según el estado

La mortalidad tampoco afecta igual a todos los usuarios de la vía. Hawaii, por ejemplo, tiene una tasa general relativamente baja, pero 34% de sus víctimas fueron peatones y 25% motociclistas. En Arizona los peatones representaron 20% y motociclistas 18%, mientras en New Mexico los peatones alcanzaron 22%.

En Montana, por el contrario, solamente 5% de las víctimas fueron peatones, mientras casi la mitad viajaba en pickups o SUV.

Esto significa que una estrategia de seguridad vial efectiva debe adaptarse a cada estado. Una campaña centrada exclusivamente en peatones puede tener enorme impacto en Arizona, pero quizá no ataque el principal problema de Montana.

El vehículo también influye en las consecuencias

Las carreteras estadounidenses están cada vez más dominadas por pickups y SUV. Estos vehículos ofrecen ventajas importantes para sus ocupantes, pero también tienen características diferentes en choques debido a su peso, altura y dimensiones.

En 2024, Montana registró la mayor proporción de muertes entre ocupantes de pickups y SUV, con 47%. Wyoming también mostró una presencia elevada, alcanzando 45%.

Esto no significa que estos vehículos sean necesariamente responsables de la tasa general, sino que reflejan qué tipo de automóvil se utiliza más en determinados estados y cuáles son los usuarios que terminan involucrados en accidentes fatales.

¿Qué estados presentan entonces las tasas más altas?

Tomando como referencia las muertes por cada 100,000 habitantes en 2024, el grupo con mayores tasas está encabezado por Mississippi con 25.6, seguido por Arkansas con 19.5, New Mexico con 19.2, South Carolina con 18.9, Alabama con 18.7, Wyoming con 18.2, Montana con 18.1, Tennessee con 16.6, Louisiana con 16.4 y Arizona con 16.2.

Todos se encuentran claramente por encima del promedio nacional de 11.5.

Pero incluso dentro de este grupo existen diferencias enormes. Algunos tienen más accidentes rurales. Otros muestran mayor participación de velocidad. Algunos presentan más peatones muertos y otros una mayor concentración de ocupantes de pickups o automóviles.

Por eso hablar de “los estados más peligrosos” debería entenderse como una comparación estadística de mortalidad vial y no como una descripción absoluta de todas sus carreteras o conductores.

El estado importa, pero nuestras decisiones también

Vivir o conducir por Mississippi, Arkansas o New Mexico no significa que un accidente sea inevitable, de la misma manera que circular por Rhode Island o Massachusetts no elimina el riesgo.

Las estadísticas muestran exposición y resultados colectivos.

El conductor todavía controla muchas de las decisiones más importantes: velocidad, distancia, cinturón, consumo de alcohol, teléfono y mantenimiento del vehículo.

También puede modificar su comportamiento dependiendo del entorno. Una carretera rural oscura requiere una estrategia diferente a una autopista congestionada o una avenida urbana llena de peatones.

Casi 40,000 muertes continúan siendo demasiadas

Estados Unidos registró 39,254 muertes de tránsito durante 2024. Aunque las tasas cambian considerablemente de un estado a otro, la cifra nacional continúa mostrando que los accidentes viales representan un enorme problema de seguridad pública.

La diferencia entre Mississippi y Rhode Island demuestra además que la mortalidad vial no es inevitable. Existen lugares donde el riesgo relativo es mucho menor, lo que significa que infraestructura, políticas, comportamiento y condiciones locales pueden influir de manera importante.

Y esa quizá sea la conclusión más importante.

No basta con fabricar automóviles cada vez más seguros.

También necesitamos carreteras mejor diseñadas, conductores más atentos y decisiones que reduzcan la posibilidad de que un simple error termine convirtiéndose en una muerte.

Porque cuando observamos que un estado puede registrar más de 25 muertes por cada 100,000 habitantes mientras otro permanece por debajo de cinco, queda claro que el lugar donde conducimos puede cambiar enormemente nuestras probabilidades de regresar a casa.